Un Cubano en las cortes Andalusíes

¡Buenas noches!, como veis por mi voz no soy de aquí, yo soy Cubano y ser Cubano es algo muy definido, yo llegue aquí después de una gira por Italia hace ahora ocho años y comencé a vivir del cuento, bueno no penséis malamente que aquí vivir del cuento es no dar palo al agua y no es ese mi caso, yo estudie arte dramático en la Habana y ahí trabajaba como actor y aquí comencé a trabajar en diputación contando cuentos y que os puedo decir, mi primer cuento fue para el jefe de diputación para que me pagara sin dramaturgia y en tono desesperado, interprete al tipo que era en ese momento y bueno que sigo siendo hoy en día desesperado, ocioso, con el teléfono cortado y el bolsillo vacío o no, me quedaba un chicle y como no lo podía masticar lo movía con la mano dentro del bolsillo, vuelta por aquí, vuelta por allá, apretaba y esto me daba tranquilidad, coji tal afinidad con el chicle que cuando hablaba con la responsable de cultura parecía que me estaba masturbando.
En estos ocho años he tenido varias jevas, (novia, compañera), la que tengo ahora es poeta cosa que yo también soy, así que ya llevamos cuatro años entre versos. Se nos conoce en todos lados, el otro día sin ir mas lejos me encontré con un Español y va y me dice tras el saludo ¿Cubano no?, digo yo muy orgulloso, ¡si claro como lo sabes!, me responde pues por que en mi familia hay un Cubano, y yo inocentemente le digo, ¿tu hermana no, un cuñado?, y me responde el colega no mi abuela, y es que como digo estamos en todos lados sin diferencias generacionales.
Pero como decirles lo que me ha costado adaptarme al capitalismo y dios me libre que no me va librar ya que anda de vacaciones continuas, ¡si es que los hay con suerte!. Yo no quiero dar un discurso para eso esta Fidel, el comandante si que sabe de discursos, el último lo vi, con mi jeva en cuba visión el día de la mujer trabajadora, tres horas, si tres horas pero al final regalo la olla arrocera a todas las casas Cubanas, ¡si!, como lo oís eso no lo hace zapatero, bueno aquí se da un dinero por niño, claro que el niño eso se lo come antes del año. Esta es una de las diferencias que yo al principio detecte. Claro que el calor del Caribe y el largo discurso del comandante hizo que más de uno saliese tras un desmayo, y es que el comandante cuando habla de números, de mejoras y del embargo se desmaya hasta el más sano.
Y aquí hay otra diferencia en Cuba esta el embargo internacional, pero aquí te embarga hasta el vecino si no andas fino, yo como os he dicho andaba con el teléfono cortado, pòr que lo primero que hice al llegar a este país fue comprarme un móvil, eso si bien hermoso, o sea grande para que se viese fuerte y bueno, vamos que aquello era un ladrillo, y allí estaba yo llamando a mi madre, a los amigos a la ultima jeva, tras unas cuantos días conectando con el mundo que había dejado me llego la factura y ya os podéis imaginar que factura, con aquel dinero me permutaba yo mi apartamento, por una buena casa en La Habana, allí solo se pagan unos pesitos Cubanos que no llegan ni a un euro, de este modo descubrí la primera carta que se dirigía a mi en plan de embargo, ¡como me acorde del comandante!,... lo que tenia el que haber sufrido, claro que tras leerla escuchar a varios hermanos, reflexione sobre las propiedades que yo tenia para embargar en este país y termine tirándola a la basura, continué mi vida y con otro móvil esta vez algo mas pequeño y de otra compañía. El grande lo tiene un coleguita mío todavía allá, se lo lleve en mi primer viaje, con esta compañía al poco me paso lo mismo que con la primera. La melancolía, que quien no la tiene por su tierra y un par de llamaditas, plas, cortado, embargo, basura. Pero hay algo que he descubierto. ¡Aquí a los cinco años prescriben estas deudas!, no como el gobierno Americano con su memoria de elefante, que lleva ya cuarenta y nueve años con su embargo dale que te dale. Bueno pues hoy en día estoy con la primera compañía ya he pasado por todas y sigo así dando vueltas y vueltas, el móvil funciona solo que no puedo ahora hacer llamadas pero las recibo que mis hermanos no se olvidan del que esta en la lucha.
Aquí todo el mundo sufre mucho, que si el banco, la hipoteca, la familia, los embargos y claro vienen las depresiones, los Cubanos no somos así, los Cubanos se beben un ron y te dicen “no cojas lucha brother”, y ahí lo tienes de marchita en el malecón con su jeva su amigos, si es que es lo que digo los cambios son grandes.
Aquí ofrecen un apartamento a los jóvenes de treinta metros y eso es una gran polémica, por que claro es muy poco espacio, en Cuba en treinta metros vives con tu jeva, el amigo al que le van un poco mal las cosas, queda sitio para hacer un asado con congri (arroz con habichuelas) y montar una fiesta, y queda espacio por si viene a ultima hora el vecino o algún coleguita despistado, esto lo aprendí con once Cubanos viviendo en treinta y cinco metros en la región oriental de Cuba.
Aquí la gente se gasta una pasta en antigüedades en Cuba somos mas desprendidos tenemos los coches de hace cincuenta años eso si con todas sus piezas originales y nos mantenemos como en la revolución,¡ aun tenemos al comandante!.
Allí tenemos los coco taxis aquí el coco te duele cuando subes a un taxi del sablazo que te pega este y si no al taxista le roban y le apalean, allí eso no pasa las cosas son diferentes.
Ahora con esto del combustible no paran de decir que van a tener que usar las bicicletas, como me acuerdo yo de la chinas, como son nuestras bicicletas chinas, no se rompen por que solo tienen una velocidad, lo cual es mucho mejor para el ejercicio humano, ¡ah! Y si le falta una pieza china y tienes prisa por encontrarla te la ponen de una niagara del veintitantos, ¡autentica Americana!, que también tenemos cosas Americanas no os vayáis a creer.
Aquí no hay bicicletas chinas, solo bazares chinos y lo que compras se rompe antes de usarlo.
Como ven son muchas las diferencias y por eso añoro mi tierra pero con esto del cuento como tengo mas o menos trabajo no me puedo ir y tengo que seguir aquí conociendo las costumbres Españolas, la siestecita, la cervecita con tapa, los autobuses con música y televisión.
Esta vida sedentaria me ha hecho coger unos kilos, yo cuando llegue estaba chupadito, chupadito y ahora casi no me puedo agachar ni abotonar los pantalones. Pero no puedo hacer nada hay que estar donde esta el trabajo, así es, y aunque eche mucho de menos La Habana tengo que quedarme aquí para seguir viviendo del cuento.
Y con este cuento me retito hoy que ya el sueldo creo que me lo he ganado. Bueno aquí he venido pensando no cobrar, pero los Españoles siempre pagan algo aparte de un roncito para actuar, y las tapitas de jibia en salsa y calamares que me tome antes de empezar. Haber si con su asistencia y aplausos me pagan algo y renuevo el chicle por uno nuevo que este lo tengo muy mareado después de ocho años.

¡buenas noches, hasta el próximo cuento!.

Antagona